En el marco de los encuentros institucionales orientados a la actualización técnica, compartimos una jornada de intercambio junto a profesionales en el Consejo Profesional de Ingeniería Civil (CPIC). Durante la presentación, profundizamos en la necesidad de transformar la manera en que se diagnostican, abordan y verifican los patologías constructivas asociadas al agua en los muros.
A continuación, desarrollamos los tres conceptos clave que estructuraron la charla y que definen un estándar profesional riguroso frente a la humedad.
1. Diagnóstico: La mancha visible no revela la causa
Uno de los errores más frecuentes en la práctica constructiva es asumir el origen de una patología basándose únicamente en su manifestación estética.
La humedad ascendente, las filtraciones laterales, los puentes térmicos y los problemas de condensación pueden expresarse en la superficie de manera muy similar (descascaramiento de pintura, eflorescencias salinas, revoques soplados). Sin embargo, cada una responde a mecanismos físicos completamente distintos. Antes de intervenir, es indispensable identificar con precisión de dónde proviene el agua. Atacar la consecuencia sin conocer el origen operativo suele derivar en intervenciones superficiales costosas y carentes de efectividad real.
2. Mecanismo: Sin tratar la causa, la humedad vuelve
Cuando nos enfrentamos específicamente a la humedad por capilaridad, el agua subterránea asciende continuamente a través de los poros capilares de los mampuestos debido a la tensión superficial.
En este escenario, pintar, aplicar revestimientos impermeables o colocar placas decorativas solo funciona como un parche temporal. Si el mecanismo físico sigue activo, el agua continuará circulando por el interior del muro. Al encontrarse con una barrera superficial, la presión de vapor y las sales minerales desplazarán el problema hacia los sectores linderos. Para solucionar el inconveniente de forma definitiva, es obligatorio neutralizar la causa que provoca el ascenso del agua desde la raíz.
3. Medición: Entender el muro requiere verificar su evolución
La recuperación de una estructura afectada por humedad no se rige por percepciones subjetivas, sino por datos objetivos.
Un protocolo técnico profesional debe contemplar variables concretas como la altura del ascenso, la concentración de humedad dentro del muro y la presencia de sales. La única forma de certificar que un tratamiento está cumpliendo su función es realizar mediciones periódicas en los mismos sectores a lo largo del tiempo, lo que permite documentar de manera empírica la disminución progresiva del contenido hídrico y comprobar la evolución real del secado.
Agradecemos al CPIC por abrir este espacio de debate técnico y propiciar un diálogo riguroso entre profesionales de la ingeniería sobre la importancia de basar cada intervención en el diagnóstico, la comprensión del mecanismo físico y la medición objetiva.
